La chica de la bola de cristal.
Bajé las escaleras prácticamente volando, corrí hasta el salón y allí, junto al árbol, se encontraban mis regalos. No los abrí, ya que me di cuenta de que faltaba la bicicleta que había pedido. Me senté junto al árbol y sentada alcancé a ver un pequeño regalo que destacaba entre todos. Lo agarré entre mis manos y lo abrí. Dentro había una pequeña bola de cristal en cuyo interior se veía a una niña, sentada sola al lado de un árbol de Navidad.
-¡Qué regalo más insignificante y extraño! -pensé.
-Este regalo tiene una historia -dijo la abuela, que se encontraba sentada en el sofá.
Y empezó a contar...
-Hace años conocí a una niña llamada Amelia. Era una niña muy mimada y consentida. Cuando llegaba la Navidad, si tenía pocos regalos, se enfadaba muchísimo y sus padres tenían que ir a comprarle más regalos, hasta que ella estuviese satisfecha.
Pero un año, en un día como hoy, la niña desapareció. Sus padres comenzaron a buscarla, pero sólo encontraron una bolita de cristal junto al árbol. Nunca más se supo de ella.
Se dijo que la niña que aparecía en la bola era Amelia, y que estaba ahí por la avaricia, pero nunca se supo cómo llegó a convertirse en la niña de la bola de cristal.
La abuela inventaba historias siempre que quería hacerte reflexionar, pero nunca conseguía nada. Nunca hasta hoy. Comencé a abrir mis regalos.
Inés Cassandra Artiles García.
3º B

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Este cuento me gusta por lo breve e intenso que es. Microrrelato, microcuento, con su moraleja incluida de manera implícita.
Si hubieses explicado lo que pensó la niña al escuchar la "lección" de la abuela hubieses quitado mucho encanto a la narración. Te decidiste por decir que empezó a abrir los regalos y que esta vez la lección estaba aprendida. Buena historia y bien narrada.
P.D: Como crítica negativa tengo que señalar que quizás abuses del verbo "sentar" y los adjetivos o participios "sentada". No sé: algo malo tengo que buscar para no parecer un conformista, jajaja.
Manolo | 31-12-2007 - 15:25:27 GMT 1 #